A lo largo de mi vida he aprendido un poco de mis errores, comunes a lo largo de los años y más frecuentes de lo que hubiese querido.
Uno de ellos, es no ser capaz de decir NO, sin sentirme culpable por ello.
Otro, muy común, el decir si, para no sentirme culpable. Al final, ese "si", resultó ser muy costoso en la mayoría de los casos.
Esta experiencia personal empata con la experiencia de las personas que vivimos en México y en nuestro planeta Tierra.

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